¿Qué pasa en el cuerpo?

Cuando estás viendo un partido decisivo, tu cerebro no distingue entre una amenaza física real (como huir de un peligro) y la posibilidad de que tu equipo quede eliminado. Para el sistema nervioso central, la amenaza es real.

Esto desencadena una respuesta neuroendocrina masiva:

Tormenta de Catecolaminas: El cerebro ordena la liberación inmediata de adrenalina y noradrenalina.
Pico Hipertensivo: Estas hormonas provocan la hiperestimulación simpática que eleva la frecuencia cardíaca, la presión arterial y la contractilidad del corazón.
Isquemia por Estrés: Este estado incrementa drásticamente la demanda de oxígeno del músculo cardíaco, al tiempo que reduce de forma relativa su suministro de sangre.

En un corazón sano, este estado de alerta es manejable. Sin embargo, en personas con factores de riesgo preexistentes o condiciones subclínicas (aquellas que están ahí pero aún no han sido diagnosticadas), este estrés agudo puede provocar la activación de la coagulación sanguínea y actuar como el disparador (trigger) definitivo para la ruptura de una placa de ateroma, obstruyendo una arteria coronaria en cuestión de minutos.

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