Día Mundial de la Hipertensión “Microbiota intestinal, hipertensión y salud cardiovascular: una nueva perspectiva”

La hipertensión arterial es uno de los principales factores de riesgo para enfermedad cardiovascular y hoy se reconoce que su desarrollo es multifactorial, involucrando procesos metabólicos, inmunológicos y vasculares.

En los últimos años, la microbiota intestinal ha cobrado relevancia como modulador de la salud cardiometabólica. Este ecosistema produce metabolitos que pueden influir de manera positiva o negativa en la salud. Entre estos metabolitos destacan los ácidos grasos de cadena corta (AGCC), derivados de la fermentación de fibra por bacterias saludables, que mejoran el equilibrio metabólico e inmunológico a nivel de todo el cuerpo. Lamentablemente, gran parte de la población no los produce porque su microbiota está compuesta predominantemente por bacterias patológicas y en cambio producen óxido de trimetilamina (TMAO), un compuesto generado a partir de nutrientes que se obtienen de carnes, lácteos, soya y algunos vegetales y de su fermentación por bacterias patológicas. Los niveles elevados de TMAO se han asociado con disfunción e inflamación de nuestras arterias, y con ello el mayor riesgo cardiovascular, desde edades tan tempranas como la adolescencia o la adultez joven.

Este fenómeno es parte de un estado de inflamación crónica de bajo grado, conocido como metainflamación, caracterizado por la activación persistente de vías inflamatorias y alteraciones en el metabolismo. Dicho estado es un componente esencial de condiciones como hipertensión arterial, obesidad, resistencia a la insulina, dislipidemia y la propia enfermedad cardiovascular y puede persistir por décadas si no se corrige intencionadamente.

Dentro de este contexto, las estrategias orientadas a mantener una microbiota equilibrada adquieren relevancia como base del tratamiento, ya sea solas o junto con otras medidas más tradicionales, como la alimentación balanceada, la reducción de sodio y la actividad física. En concreto, el uso de prebióticos y postbióticos puede contribuir al incremento de bacterias saludables en la microbiota intestinal y al mantenimiento de un entorno metabólico adecuado, productor de AGCCs. La combinación de Bifidobacterium lactis BPL1® (postbiótico) con Fibersol® (prebiótico) está diseñada para apoyar estos procesos como parte de un enfoque integral de bienestar.

Es importante destacar que estas estrategias no sustituyen el tratamiento farmacológico de la hipertensión, pero pueden considerarse como coadyuvantes dentro de un estilo de vida saludable. Sin embargo, la comprensión del eje microbiota–metabolismo–inflamación hoy en día permite abordar la salud cardiovascular desde una perspectiva más completa, capaz de ofrecer intervenciones tempranas y sostenibles en el tiempo.

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