Cómo evitar que el partido del fin de semana termine en lesión

La emoción de ver a nuestros equipos favoritos en la televisión o la llegada de un gran torneo despierta de inmediato las ganas de volver a las canchas. Es muy común que, motivados por el momento, organicemos el partido de fin de semana con amigos o nos metamos a jugar un torneo rápido con la idea de dar el mismo rendimiento que un atleta profesional. El problema es que pasar de estar sentados en la oficina toda la semana a correr a máxima intensidad en la cancha, sin acondicionamiento previo, es una de las decisiones más peligrosas para el cuerpo.

El entusiasmo es un gran motor para activarnos, pero no tiene el poder de proteger los músculos, tendones y articulaciones si no los hemos preparado para el esfuerzo. En Almacén de Drogas, analizamos qué le pasa exactamente al cuerpo cuando jugamos sin estar en condición y qué podemos hacer para evitar una lesión que nos deje fuera de circulación por semanas.

El peligro del «Atleta de Fin de Semana»

Un estudio publicado en el American Journal of Epidemiology titulado «The ‘Weekend Warrior’ and Other Physical Activity Patterns» determinó que las personas que concentran toda su actividad física en uno o dos días a la semana tienen un riesgo significativamente mayor de sufrir lesiones musculoesqueléticas agudas en comparación con quienes entrenan de forma regular, debido a la falta de adaptación neuromuscular crónica.

Esta desconexión somete a nuestro organismo a una carga de trabajo para la que simplemente no está listo.

● Tendones rígidos y propensos a lesionarse: Cuando pasamos mucho tiempo inactivos, los tendones y ligamentos pierden elasticidad. Si de la nada damos un sprint definitivo, hacemos un cambio de dirección brusco o saltamos por un balón, estas estructuras no pueden amortiguar el impacto, lo que facilita un desgarro o, en el peor de los casos, la ruptura del tendón de Aquiles.
● La fatiga que apaga las defensas del cuerpo: Un músculo que no está entrenado se agota rapidísimo porque no tiene reservas de energía suficientes. Cuando la fatiga aparece, el músculo pierde su capacidad de estabilizarnos; es en ese momento cuando las rodillas y los tobillos reciben todo el impacto del juego, abriendo la puerta a los esguinces y problemas de meniscos.

Lo que Dicen los Expertos: Definiciones Claras para Entender el Riesgo

Para evitar estos problemas, el primer paso es entender a qué nos enfrentamos. Las principales instituciones de salud y ortopedia en el mundo definen las lesiones más comunes de una forma muy clara:

Sedentarismo: La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo define como cualquier actividad que realizamos despiertos donde el gasto de energía es mínimo, como estar sentados trabajando frente a la computadora, manejando o viendo la televisión. Pasar demasiado tiempo así debilita la resistencia de los tejidos conectivos de manera silenciosa.

Esguince de Tobillo: La Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS) explica que ocurre cuando los ligamentos que sostienen el tobillo se estiran de más o llegan a romperse, algo muy común en el fútbol cuando el pie se dobla hacia adentro por un mal paso o un terreno irregular.

Desgarro Muscular: La Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED) lo describe como la rotura de las fibras de un músculo cuando este se estira más allá de su límite. Es el clásico «tirón» que se siente en la parte posterior del muslo (isquiotibiales) o en la pantorrilla al arrancar a correr sin haber calentado.

Tendinitis Rotuliana: La Clínica Mayo describe esta afección como la inflamación del tendón que conecta la rótula con la tibia. Se conoce como la «rodilla de saltador» y aparece por frenar bruscamente o saltar de manera repetitiva en superficies duras si no tenemos los músculos de las piernas lo suficientemente fuertes para repartir el impacto.

El Semáforo del Riesgo: ¿Cómo Sufrimos las Lesiones?

Cuando juntamos la intensidad de un partido competitivo con la falta de condición física y de técnica, el cuerpo resiente el esfuerzo en diferentes niveles:

Músculos
Se lesionan al dar un tirón fuerte o correr a fondo sin estirar antes, generando contracturas dolorosas o desgarros que impiden caminar bien.

Ligamentos
El tobillo o la rodilla se tuercen más allá de su movimiento natural y producen esguinces que, si no se cuidan, causan inestabilidad de por vida.

Articulaciones y Meniscos
Girar el cuerpo con el pie firmemente plantado en el pasto o cemento. Desgaste en los cartílagos o rupturas de meniscos que requieren cirugía.

Corazón y Pulmones
Exigirle al cuerpo el máximo esfuerzo cuando el corazón no está acostumbrado por lo cual impactará en tu cuerpo produciendo una fatiga extrema, mareos o subidas peligrosas de la presión arterial.

En Almacén de Drogas, creemos que la mejor manera de disfrutar el deporte es cuidando el cuerpo que nos permite jugarlo. Vivir la pasión del juego es increíble, pero hacerlo con precaución nos asegura seguir activos por mucho más tiempo. Una buena preparación antes del partido te ahorrará semanas de reposo, medicamentos y rehabilitación.

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